NUESTRA TIERRA QUEMADA

 FOTO DE   L.GIGANTE

Cada vez que escucho que ha habido un incendio en un lugar, en alguna sierra, se me encoje el alma, pero en esta ocasión lo estoy viviendo en mi misma ciudad, por parajes por los que habitualmente me daba un paseo,  me rencontraba con la natura, le contaba de mis cosas, me cargaba de energía, me abrazaba a un árbol, llenaba mi botica con hierbas medicinales; salvia, romero, manzanilla, rabet de gat, hipérico, etc… y como yo, muchas más personas amantes de la naturaleza y conocedoras de las plantas medicinales.

Ahora todo eso se está esfumando en cuestión de horas, y estoy escuchando desde casa a los hidroaviones y a los helicópteros en su incesante ir y venir para descargar el agua que sofoque el fuego, un denso fuego que ha arrasado con todo lo que la madre Tierra nos regala.

No voy a buscar culpables, si es que los hay, de eso ya se encargará la justicia.  Simplemente me silencio, me traslado mentalmente hacia las mismas chispas y el ruido que provoca el fuego como lamento quemando los matorrales, los pinos, los nidos de animales. Siento pena, mucha impotencia y las lágrimas se asoman en mí,  ¿qué ocurre con la  esencia sagrada de las plantas, se ha volatilizado, y con  los animales asfixiados, con los pequeños insectos, las ardillas juguetonas saltando de rama en rama y con los elementales de la naturaleza?…

Lo que yo puedo hacer es ponerme a meditar, conectarme más  aún a la Tierra para dirigir toda mi energía hacia todos y todas las personas que están con su esfuerzo poniendo su vida en peligro e intentando paliar y ahogar las llamas arrasadoras…, y les veo,  veo en sus caras el cansancio, el dolor, la pena, pero el ímpetu de terminar con esas lenguas de fuego que se embeben todo a su paso y amenazan hogares y queman la tierra. La fuerza del elemento fuego es brutal, pero la fuerza del corazón de un hombre junto a otro, supera todo lo que se ponga delante, y en este caso hay muchos hombres unidos para que el temido fuego se aplaque. Y también somos muchos los que consciente o inconscientemente estamos enviando luz al lugar. Lo sé.

Quiero que sepas que en cada árbol habita una esencia, en cada planta un ser, en cada animal un espíritu… Nosotros estamos unidos a la madre y todo lo que nos rodea forma parte de nosotros y todo lo que le sucede a la Tierra nos sucede a nosotros.

Recuerdo que lloré  a lágrima viva cuando talaron un árbol centenario precioso que había detrás de mi casa  porque ” molestaba” para hacer un horrendo bloque de aparcamientos, lo sentí como si arrancaran una parte de mí, por eso es que cada árbol que desaparece, cada planta que se quema nos deja más solos, nos resta salud, oxigeno, VIDA. Todo eso que ha estado durante miles de años creciendo embelleciendo un lugar, se está esfumando en cuestión de segundos y eso nos afecta a nosotros y afectará a nuestros hijos.

Recibo la esencia de las plantas, de los árboles, de los animales y los minerales y los acojo en mi corazón para que un día no muy lejano puedan volver a brotar en una tierra fértil  y tornen a embellecer el lugar alegrando los corazones humanos.

A toda la esencia de la naturaleza, energía que no se destruye, se transforma.

A  todas las personas que están con su esfuerzo intentando paliar el fuego.

Muchas gracias de corazón.

La Tierra os devolverá agradecida vuestro esfuerzo.  

LUHEMA

 

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