Quiero hablaros un poco de una tradición  que viene dada en esta época y que tiene mucho que ver con la celebración navideña, es un culto celta: “El tiempo de Yule”.

Cada solsticio de invierno en el hemisferio norte del planeta alrededor del 21 de diciembre se celebra esta fiesta que los celtas y también la mitología nórdica  denominaba Yule, que significa rueda, rueda por lo cíclico de las estaciones naturales, y esta fecha les servía de guía para saber que se entraba en la última cosecha alimenticia.

Navidad y Yule en cierto sentido son similares. De hecho durante el tiempo de Yule tiene lugar el alumbramiento del nuevo sol y da comienzo un nuevo ciclo donde damos la bienvenida al sol. Yule nos muestra que la vida sigue, su verde nos da esperanzas y a su vez nos recuerda a la madre naturaleza.

 Hay muchas similitudes que utilizamos en estas fiestas y que tienen su origen en tradiciones tan antiguas como la fiesta de Yule.

Por ejemplo: adornar o llenar la estancia del salón con frutos de la época como castañas, nueces, almendras. Encender velas para recibir al sol, contar cuentos, leyendas e historias del pasado, recogerse ante un buen fuego en el hogar, hacer comidas abundantes, beber, cantar, adornar con guirnaldas, lazos, manzanas, campanas, dulces.

Yule celebra el resurgir de la luz y el declive de la oscuridad.

Una de las plantas más destacadas de este tiempo, el tiempo de Yule es el Muérdago, planta sagrada para los antiguos druidas que aporta al hogar su energía de amor y protección, asociada  además con la fertilidad.

Aunque en España no existe tanta tradición, en Europa y América es considerada imprescindible para esta época del año. Dice la historia que esta planta fue traída por los dioses a la Tierra para servir de amuleto y panacea.

Esto es algo muy curioso, veréis el muérdago no enraíza en la tierra sino que lo hace sobre el tejido vivo de las plantas, preferentemente en los árboles como el roble  o la encina, de hecho el roble siempre ha sido el árbol sagrado de los druidas pero lo és aún más si sobre él existe el muérdago.

Ésta no se considera ni del cielo ni de la Tierra por eso mismo, porque sus raíces nunca tocan el suelo. De el mismo modo a la hora de recolectarla, los druidas tenían sumo cuidado que no cayese al suelo, y antes de ello iniciaban un sagrado ritual pidiéndole permiso a la madre naturaleza y a la planta en sí para poder ser recolectada y lo hacían con una pequeña hoz de oro que llevaban para la ocasión.

Se cree que sus bayas de color perla contienen la esencia de la luna  y al dejarla secar de un año para el siguiente sus hojas verdes se convierten en doradas, pero sus bayas siguen siendo blancas como las perlas  de ahí que la alquimia y su significado sea tan especial al poseer  virtudes  para el alma, el espíritu y la materia. Para la materia porque se dice que atrae el oro al que la posee, para el espíritu porque tiene el poder de aportar protección, y para el alma, se dice que los besos bajo el muérdago son significado de amor eterno.

 

¡¡Así que no falte al menos una ramita de muérdago esta fiesta de Yule!!

 Artículo de Luhema

 

¡¡FELIZ NAVIDAD”

 

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