LA DAMA BLANCA TE VISITA EN CADA CICLO
Muy pronto comenzará el invierno en el hemisferio norte de este planeta, y ésta estación invernal se presenta para dar fin y comienzo a uno de los períodos más importantes del ciclo de la vida/muerte/vida, y además coincide con el esperado fin de los tiempos y nuevo renacer de un ser con conciencia unificada.
El ciclo de vida/ muerte/vida aparece, lo viejo tiene que morir para dar paso al nuevo germen y los primeros rayos de Sol traerán consigo la chispa y vitalidad, el brillo sobre la blanca capa de nieve que ha estado gestando una nueva oportunidad de vida.
La Dama Blanca, gélida, presencial, cubre la emoción, la hiela, la congela para que se transmute en vida-creativa. Llegados a este ciclo, el invierno psíquico nos habla desde la frialdad necesaria para que se abandone lo viejo.
Voy a poner un ejemplo. Siempre se ha dicho que la frialdad es la que lleva a la conclusión o final de una relación, sea de pareja o sea amistosa. Cuando queremos que algo no nos afecte, cuando no queremos profundizar…La Dama Blanca se presenta en nuestra psique anteponiendo la frialdad y la indiferencia que siempre suele ser una de las herramientas más hiriente. No prestamos atención, cancelamos invitaciones, o exponemos cualquier escusa para no hacerle frente a esa emoción que sentimos.
Pero mucho cuidado con la frialdad, ésta hay que transmutarla. No hagas que La Dama Blanca permanezca más tiempo en tu mente y en tu corazón de lo que debe estar, porque si no, hará de ti una persona gélida, sin sangre, insensible y con la emoción y sensibilidad congelada. El arquetipo del invierno, de la solitaria muerte, de los huesos, del esqueleto tiene un amplio significado negativo, como también lo tiene de positivo.
Para todo es necesario ese tiempo de inactividad, de vivenciar el duelo, de quedarse desnudo, de ver el esqueleto, la esencia de las cosas, la esencia de la vida, lo que sustenta el cuerpo, ya sea el de la emoción, el mental, el físico y con este, la mochila de “cosas” que acarreamos a nuestras espaldas, en la trastienda de nuestra mente.
Este tiempo de invierno es propicio para recogerse, para ver ver cómo el pasado queda atrás y dejarle su espacio, soltar los apegos, romper vínculos insanos y quemar en el fuego del hogar todas las ramas secas,(patrones de sufrimiento, residuos emocionales etc...) que a su vez, al consumirse, avivarán nuestro revonador fuego interno, porque detrás de cada ciclo de muerte iniciática, le sigue el desarrollo del despertar interior y la llegada de la primavera cósmica. Por tanto, la noche, la oscuridad y la tierra cubierta por la nieve, es el manto perfecto tras el que se abriga la nueva capa de tierra fértil.
Nuestra psique funciona de igual modo que lo hace la naturaleza. La Dama Blanca es la transformadora, la que te aquieta para que sientas la carga genética que hay en tus huesos, la que te invita a adentrarte hasta lo más profundo de tu psique, venciendo los miedos de la noche profunda para vislumbrar la esencia-creativa y creadora que te tornará al nuevo ciclo de tu vida.
¡Haz tu trabajo este invierno, muere a lo que has de morir y renace con todo tu esplendor! ¡La Dama Blanca te visita en cada ciclo, te ayuda en a llevar a cabo esa transformación, ese salto cuántico!
LUHEMA
























































Bienvenida bella dama!…
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