CADA VEZ QUE LO NECESITES  ACUDE A TU LUGAR SAGRADO

Intenta relajarte. En realidad lo único que hace falta es desconectarte de las distracciones que llegan a tu mente. También despreocúpate por unos instantes de los ruidos, de las conversaciones, de las personas y también de la idea de que tienes que hacer la comida, limpiar la casa, poner una lavadora, atender al teléfono, sacar unas fotocopias, estudiar, etc… Quédate en silencio, en tu soledad deliberada y  di: ahora tengo una cita conmigo, aunque sea tan sólo durante unos minutos.

Hablar con uno mismo, mantener esa conexión, se ha considerado siempre como de persona que no anda muy bien de la cabeza, innecesaria y además,  se la ha calificado de tiempo perdido. Ya de niños nos decían que eso de estar pensando en las musarañas no podía ser, y nos avergonzaban cuando estábamos en ese estado.

Pero lo cierto es que esos momentos de “estar sin estar”, sirven para llenarnos de nosotros mismos y entrar en conversación con el lenguaje del alma, con las necesidades, con las respuestas que necesitamos saber, por desgracia muchas personas han perdido esa conexión con su alma y van secándose poco a poco. Y necesitamos de esos momentos de íntima conexión con nuestras prioridades emocionales para armonizarnos y sentirnos uno con los latidos del corazón, y para ello es imprescindible salir del mundanal ruido que camufla nuestra voz del alma. ( Me encanta esta foto que recientemente le hicieron a esta mujer Jill Love,  quieta, desnuda, meditando con los ojos cerrados, permitiendo que todo se aquietara llenándolo todo de paz  y tranquilidad desde su lugar de poder, me recuerda a los años del hippismo, pero ahora recuperando el poder desde el espacio sagrado y me encanta porque en medio de una protesta y con este gesto y actidud nos enseñó  a parte de sus lindos senos, una nueva forma de re-evolución  y algo primordial que no debe perder el ser  humano)

Marcharnos a ese lugar  de conexión y después regresar puede servirnos  y servir de gran ayuda, sobre todo para  escapar cuando estamos en lugares que no nos queda más remedio estar.  Seguro que muchas veces has pensado en tus adentros “ojalá pueda salir de aquí de inmediato, no soporto ni un minuto más aquí”. Pues bien, puedes hacerlo, aunque estés en medio de una gran multitud de personas, puedes salir a tu lugar de refugio y encontrarte de forma consciente. Puedes desplegar en tu mente ese rincón  favorito al que acudes, por ejemplo a  la playa desierta, o sentarte bajo tu árbol apoyando tu espalda en él, o abrazarte al árbol que te da la energía, o recordar los paisajes en los que jugabas en tu infancia, recordar incluso los aromas, la taza de chocolate caliente a la hora de la merienda…La experiencia es inmediata  y también recobras las fuerzas de la misma forma.

Favorecer nuestra conversación, acudir a nuestro lugar de poder, es un bien que nos hacemos y le hacemos a los demás ya que, nos curará la fatiga, nos renovará, nos revitalizará, seremos más coherentes, mostraremos más entereza, serenidad, equilibrio y también aflorará ese “algo” ese brillo  especial que los demás nos ven y que nosotros sabemos qué es.

 LUHEMA

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