¿TE HAS DECEPCIONADO?

 

Seguro que te has sentido decepcionado alguna que otra vez en tu vida, y eso te ha hecho sufrir  y mucho, e incluso te has formado o has cambiado la manera de ver a cierta persona o personas por ello.

Y sufrimos porque esperamos de los otros algo que no está en ellos, y me explico.

Muchas veces nuestros amigos nos decepcionan y tal vez hasta nuestra propia familia puede decepcionarnos, pero antes de buscar la causa o el detonante de nuestra decepción, pensemos el porqué  nos decepcionamos. Qué movimiento emocional es el que nos lleva a sentir de tal modo. Y también pensemos por qué tenemos esa conmoción que inflige  al otro como el causante único y nos exime a nosotros de responsabilidad alguna.

Hay unas leyes universales que son inamovibles. Y dice así esta ley: “la magia actúa en la misma frecuencia de onda que tú estás emitiendo”. Así que cuando nos decepcionamos pensemos  qué tipo de onda  fue la que emitimos para disgustarnos. Nuestras relaciones, todas ellas se basan en ese principio, todo son ondas de formas que traen y llevan muchísima información. Los sentimientos que te mueven por dentro condicionan lo que vas a recibir.

Si te defraudaste, pregúntate entonces por qué fue, y si en el fondo la causa de tu enfado fue porque  no recibiste lo que esperabas de alguien.

Muchas veces exigimos que el otro haga, diga, se comporte, actúe según nuestro criterio y que esté a la altura de lo que nosotros creemos que tiene que ser, inclusive pretendemos que adivine cual es nuestro estado de ánimo…Y si esperamos eso, seguramente nos enfademos, nos defraudemos e inclusive comencemos a prejuzgar motivados por el ego de la razón, nuestra razón.

En otras ocasiones la decepción viene dada porque dimos un trocito de nosotros y en cierto modo se nos desgarró el corazón al sentirnos de repente vacíos, ese sentimiento de dolor nos altera los nervios, nos hunde en la depresión, nos hace pensar que no hay justicia divina, e inclusive nos agria el carácter sumergiéndonos en tiempos oscuros, impidiendo el que podamos vislumbrar la luz de las personas, y también impide que volvamos a confiar en ellas generando un trauma que se queda sellado a fuego en nuestro campo áurico.

Pero en la mayoría de los casos llegamos a la conclusión de que nuestra decepción es nuestra al darnos cuenta que nuestro sufrimiento fue causado por  idealizar a alguien en exceso, también porque creímos ciegamente en el otro sin saber de sus necesidades y porque seguramente cedimos nuestro poder, delegamos todo lo que somos, nuestros sueños, nuestro proyecto de futuro a alguien  que en el fondo sólo buscaba su propia satisfacción.

Cuando no somos conscientes  de todo esto, solemos crear  globos ilusorios, pretendiendo que los demás los sostengan y los vivan con el mismo entusiasmo que nosotros mismos y, nos defraudamos.

Si dejas de esperar que el otro te aporte por ejemplo; felicidad, compasión, comprensión, divertimento, seguridad, etc… y eres tú el que se permite dedicándose a buscar en tu interior todo eso, estoy convencida que verás las cosas de otro modo y nunca nadie podrá defraudarte jamás porque no esperarás que otro te de lo que no tiene o lo que tú no tienes o lo que tú esperabas que tuviera…

 LUHEMA

About these ads

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s