
Cuando en momentos puntuales tenemos la experiencia de ser nosotros mismos, entramos en la gran rueda medicina, en el círculo sagrado de nuestro ser.
Pero cuando esa experiencia la sentimos y podemos sostenerla cada momento, cada día, a cada instante, cuando llegamos a ser quien somos, entonces ya no sólo entramos en nuestro círculo, sino que nos sentamos en él, y nos expandimos desde él, desde el lugar más armónico de nuestro ser.
LUHEMA























































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