Artículo publicado en la revista del mes de  Junio de 2011 de  Mandala Literaria

 

 

 

 

 ¿TENEMOS MALOS HÁBITOS?   

Cuántas veces sobre todo cuando comienza el año nos proponemos cambiar  nuestros malos hábitos, por ejemplo; dejar de fumar, dejar de comer en exceso o demasiado dulce, quitarnos esas copitas de más y comenzar a cuidarse, a dormir nuestras ocho horas diarias,  a no saltar en ira incontrolada, a extinguir nuestra pereza, tal vez a ser más selectivo con las tareas verdaderamente importantes, a dejar de preocuparnos tanto por las cosas etc, etc…, y eso no es todo,  creemos a pies-juntillas y nos lo tomamos muy en serio que podemos llevar a cabo todo este cambio de costumbres que hemos ido adquiriendo, y es así, ¡podemos!, por lo menos durante un  par de semanas, luego los ánimos o el interés va decayendo y nos vuelve a invadir la misma rutina de automatismos. El estímulo ha decaído.

Todos tenemos ciertos hábitos  que por cierto, no son tan malos, cómo la siesta que si nos la podemos permitir es de lo más saludable, pero por el contrario hay otros que nos gustaría quitarnos de encima y como dije, estamos convencidos de que si nos lo proponemos somos capaces de ello, y así es, pero cambiar los malos hábitos, es cambiar nuestro estilo de vida y  eso no siempre es tarea fácil.

La clave reside en la mayoría de los casos en las emociones como motor del cambio.

Muchas son las personas que no se encuentran viviendo la vida que les gustaría, ya que sus hábitos determinan mucho su manera de vivir e inclusive han llegado a ser esclavos de esas conductas.

Lo cierto es que por mucho que nos digan, por mucha información que nos venga del exterior como ciertos slogans de “Hay que cuidar cuerpo y mente”, “Fumar mata”  no son lo suficientemente potentes como para tomar la decisión de dejar de fumar o de mantener una dieta sana.  Ningún mensaje de estos tiene la suficiente fuerza para ello, y ni la subida de precio de los cigarrillos, ni las imágenes súper agresivas respecto a ciertas enfermedades provocadas por el tabaco, ni nada de nada, nos da el empujón para salirnos de esos hábitos. Mientras  los cambios no nos hagan sentir más vivos y nos aporten más placer, lo tenemos crudo, ya que nos volvemos dependientes conscientes o inconscientes  a esas costumbres. Solamente  cuando la vida nos da un aviso  y peligra nuestra salud, es cuando somos capaces de dejar por ejemplo el tabaco, o nos ponemos a dieta y decidimos comenzar a cuidarnos. 

Hay que ver cómo incluso sabiendo todo esto no somos capaces de salirnos de todas esas trampas que nos hacen ser más esclavos si cabe, a algo que es improductivo y no nos aporta más que inestabilidad  y falta de  armonía para construir una vida gratificante.  

Mas si estamos dispuestos a apostar que podemos dejar atrás todo hábito que nos limite. PODEMOS.

Eres capaz de romper las inercias, de motivarte día a día, de marcarte pequeñas metas personales, de activar el estado de ánimo, de rehacer la vida, de analizar que cada fracaso ha hecho que des un paso adelante.  Recuerda tu objetivo, tú puedes cambiar los malos hábitos.

 (LUHEMA)

 

 

 

EL ABUSO DE SUBSTANCIAS

About these ads

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s