YO, GAIA.
(Artículo publicado en el nº especial de la revista MANDALA LITERARIA)
La Tierra, nuestra madre, llama a nuestras conciencias y nos pregunta a cada uno:
¿Sabes quién soy?
Soy el sustento de muchos seres vivos como tú, sin mi presencia no podrías existir al igual que no podrías vivir sin corazón. Pero quizá no te hayas parado a pensar en eso y no sientas que sea tan importante por que al fin y al cabo forma parte de tu realidad material. Pero hay algo más, más profundo y quiero contártelo.
Te pido tan sólo un instante. Mira hacia dentro de ti, no está tan lejos. ¿Qué sientes cuando escuchas el latido de tu corazón…?
Pues bien, yo Gaia soy el latido de todo lo que existe sobre mi piel, incluyéndote a ti. Porque te siento y siento al mineral y al vegetal y al reino animal, a la brisa, a la lluvia, al frío y al calor, siento cada llanto y cada risa y percibo cada sentimiento, tengo alma, ¿lo sabías?
Yo permito que el sol me bañe, que la luna me refresque y hago así que la alquimia se produzca para que la vida brote y lo haga ofreciendo prados verdes o tierras áridas, lagos claros o fuertes torrentes, flores de mil colores y montañas nevadas, y no es lo único, también compartís este espacio con el reino animal y con la extensa y variada vegetación. Genero y me regenero, y avanzo por ese inmenso mar del universo.
Muchos habréis sentido que yo vibro ahora más rápido, que estoy más descontrolada con las tormentas, con los terremotos. Aún así, ¿podéis amarme como amaríais a vuestro ser más querido?
Incluso dentro del más escéptico de todos hay muchas pruebas de que el amor es lo que sustenta la vida y eso hace que las conciencias despierten, yo resueno con cada uno de vosotros, con cada corazón, si me destruyes, te destruyes a ti mismo, si me contaminas, te contaminas, esto no te viene de nuevo ¿verdad? ¿Y qué puedes hacer tú ante esto?, te puedes preguntar. Pues bien, despertar la conciencia y sentir el latido de tu corazón al unísono con el latido de mi corazón, esta es la nueva realidad.
Desde todos los tiempos se me ha rendido culto, para que dé buenas cosechas, para que fuera nutricia, hasta me han cantado himnos; los indios de las praderas, los egipcios, las tribus africanas, los pueblos más antiguos, los aborígenes australianos, todos ellos han mantenido la conexión conmigo extrayendo sabiduría y puedo decir que en aquel momento el hombre y la tierra eran uno. Ellos me respetaban y se respetaban al comprender que todo era uno. Lo que llegaba de la madre era sagrado. Lamentablemente ahora muchos hombres estáis desconectados, ya no podéis escuchar vuestro propio latido del corazón, por lo tanto tampoco os llega el mío y eso provoca que el hombre no sepa de dónde partió y hacia dónde va, destruyéndome, destruyéndose, contaminando, exterminando animales, infectando el cielo , el agua y parece ser que yo tan sólo sea un espacio, un recurso predispuesto para exprimirme, explotando los recursos naturales, el agua, los bosques, abocándome desperdicios y productos químicos, dolor y sangre etc… El hombre no ha querido aceptar la herencia de sus antepasados y no ha entendido el mensaje de amor, ha ignorado mi fuerza crey
endo que puede controlarme y así se ha sentido superior, pero hay algo que está sucediendo y es que vosotros ahora estáis retornando a la madre y estáis despertando de ese mal sueño, ahora todo puede cambiar…, estoy convencida. Los ancestros os hablan de mí y de mi sentir, e incluso yo misma vibrando más intensamente hago que así los latidos de mi corazón resuenen en cada uno de vosotros con más fuerza para que me reconozcáis, por que como madre os amo profundamente.

YO, GAIA
Artículo de Begoña (Luhema)























































