ARTÍCULO PUBLICADO EN EL  Nº7 DE LA REVISTA “MANDALA LITERARIA”

¿Mantienes la curiosidad…?

Si has perdido la expectación por la vida hay que ponerse las lentes de la curiosidad bien puestas, es de la única manera que podremos ver el mundo que nos rodea con  la misma ilusión con la que descubre un niño su día a día. Desgraciadamente, la mayoría de los adultos al crecer perdemos esa virtud de la curiosidad por la vida y por las cosas, pensamos que ya lo tenemos todo demasiado visto o que ya tenemos sobrada experiencia,  e inconscientemente abandonamos “la chispa de la vida” y el mundo, o más bien nuestro mundo, se convierte en gris, monótono, aburrido y se nos agria el carácter, ¿verdad?

Explorar el mundo es fantástico, y con esto digo  también tu mundo interior, es una de las herramientas más poderosas para sentirnos más cerca de la felicidad. Buscar una motivación y abrirnos a nuevas experiencias nos trae devuelta la alegría, la vitalidad y sobre todo la salud mental, nos carga las pilas y nos sentimos vivos, capaces de ver el mundo de otro color y seguir adelante afrontando las vicisitudes de la vida.

¿Entonces qué podemos hacer para no perder nunca esa curiosidad por todo aquello que nos rodea?-  Os puedo decir que durante una época de mi vida yo también perdí la curiosidad y es como morir lentamente. Ahora puedo sugeriros algunos consejos  para volver a recuperar la curiosidad perdida y para ello se puede empezar con la observación minuciosa de las cosas, ver como el tiempo es creador y siempre está en constante movimiento, nada permanece estático, por lo que tú no te puedes abandonar a la monotonía, ya que nada sigue igual, un segundo no es como el siguiente, la vida avanza y tú con ella. Puedes también empezar a cambiar tus hábitos desde el momento en que te levantas, por ejemplo saludando al sol, eso te cargará de energía y puedes incluso desayunar de forma diferente probando alimentos nuevos, como también puedes decidir estar contigo mismo  o adentrarte en la lectura de un libro,  ir a clase de pintura, a baile, dar paseos por lugares que no lo hacías… Empieza  por lo simple así se puede ir modificando paso a paso la actitud y cargarse de  la vida, hay tantas cosas nuevas por descubrir. Fomentar nuestra curiosidad es sentirse jóvenes para matar el tedio.

Cuando estamos abiertos ante la experiencia y la disfrutamos,  fluimos con la vida y crecemos como personas. Cuando se acaba la curiosidad se acaba el crecimiento interior.

El mundo es un sitio ideal para relacionarse,  para realizarse  y contamos con los sentidos para experimentar, el oído, el olfato, el tacto, la vista, el gusto y los sentimientos.  La primera curiosidad que tienes que recuperar es escuchar, sí, sí, escuchar tus necesidades, atender a tus sensaciones, todo lo captado por tus sentidos, eso, se convierte en pequeñas vibraciones que nos hacen estremecer.

Hay un dicho que dice que la curiosidad mató al gato, pues bien yo creo lo mató el aburrimiento, ya que la curiosidad es la que nos incita a descubrir con cautela todo lo que está a nuestro alrededor y hacer la vida más atractiva y sugerente.

 

 

Artículo de Luhema

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