
LA NAVIDAD Y SUS SÍMBOLOS.(ARTÍCULO INCLUIDO EN LA REVISTA “ENTRE LETRAS Y ALGO MÁS”
Este artículo lo he realizado con especial delicadeza, no sé bien por qué, quizá porque las fechas que se avecinan me traen recuerdos y me pongo un poco melancólica, pero bueno, es especial como digo porque está basado en estas fechas entrañables para muchos, tristes para otros, pero en definitiva una ocasión para reencontrarnos con nuestros sentimientos ; LA NAVIDAD. Y aunque pienso que la Navidad a parte de todo lo que la envuelve es un estado de la mente y que todo el año debería ser Navidad. Con la Navidad vienen los recuerdos, las costumbres, las luces, los dulces, los colores, la música, los villancicos, el pesebre, el árbol de Navidad, el belén, los regalos, el consumismo, los símbolos…, ¡uff! menos mal que en definitiva este tiempo es para que nos envuelva un halo de esperanza del futuro, de ternura y de deseo sincero, verdaderamente en estas fechas más que en otras renacemos de nuevo, estamos de lleno en el solsticio de invierno en el hemisferio norte y eso también tiene su simbolismo, pero ese es otro tema.
Así que antes de seguir:
¡Felicidades a todos en estas navidades, estéis donde estéis en cualquier lugar del mundo!
La Navidad es una temporada repleta de simbolismos, muchos creados por una mentalidad comercial dirigida a motivarnos a gastar nuestro dinero, pero ante toda esta vorágine de consumismo me gustaría destacar esto: que seamos respetuosos con el medio ambiente, con los árboles, abetos, con el consumo excesivo de electricidad que se hace en las ciudades y en los hogares y con todo aquello que compramos y que no nos es necesario. Pensemos que todavía hay personas en este mundo que carecen de lo esencial.
Y dicho esto empiezo con los símbolos típicos de la Navidad, esos que tienen un profundo significado relacionado con tradiciones paganas (por así decirlo). La Navidad está repleta de ellos, si no fijaros en ello:
Al igual que el oro, el incienso y la mirra que llevaron los reyes magos para el rey de reyes tiene su significado, también todos los adornos que utilizamos en nuestras casas o bien en las ciudades que celebran la Navidad tienen el suyo, inclusive los dulces, los regalos, la comida…ya en la antigua Roma por estas mismas fechas se celebraban fiestas como las Saturnales que consistían en agruparse los familiares en casa de alguno de ellos, invitando a los más allegados a grandes comilonas y ágapes. También es destacable decir que la fecha de la entrada del solsticio de invierno en el hemisferio norte ( 21 ó 22 de diciembre ), que queda cerca de la Navidad, estaba dedicada antes del cristianismo a la celebración del nacimiento del “Sol Invicto” (Solis Invictus) , simbolizado por Mitra, Helios, Apolo o algunos otros dioses solares que se veneraban en aquellos tiempos antiguos, ya que a partir de esa fecha el día comienza a crecer.
También los pueblos célticos celebraban una fiesta en esta fecha denominada “Yule” que consistía en adornar los troncos con cintas de colores y encendían hogueras y fogatas en las chimeneas arrojando piñas y ramas que hacían estallar chispas de luz, emulando así la noche estrellada, (de ahí, las luces de la Navidad decorando árboles y ventanas), todo esto era para ellos un recogimiento a la vez que una búsqueda de su conocimiento espiritual y les preparaba para un nuevo ciclo.
Hoy en día se han adoptado muchas de aquellas costumbres cargadas de simbolismo y que pasan desapercibidas a los ojos de algunas personas, por eso quiero comentar aquí algunas de las tradiciones que todavía perduran.
El árbol de Navidad es una de las principales y posee unos vínculos muy evidentes con las tradiciones paganas. Este, el abeto, es uno de los símbolos más utilizados, porque figura ser el reflejo de la vía Láctea repleta de infinidad de luces y a la vez simboliza en su forma el “Eje del Mundo” (Axis Mundi), y que sirve de puente entre el cielo y la Tierra.
En su origen pre-cristiano se lo asociaba con el roble, árbol sagrado de los druidas, pero la iglesia acabó imponiendo el abeto, argumentando que su forma triangular era más apropiada a la Trinidad, y del mismo modo también desplazó al muérdago en beneficio del acebo o que prefirió la piña a la manzana como símbolo de la inmortalidad.
Lo primero que me viene a la mente cuando hablamos de adornos navideños son las bolas de Navidad, las bolas de colores tan preciosas que colgamos en los árboles de todos los colores y de todas las formas, ya sea como lágrima, en forma de manzana, de piña, ¿sabíais que estos adornos que colocamos en el árbol de Navidad son en recuerdo a las manzanas de los árboles sagrados de la antigüedad? ¿Os suena? Seguro que sí.
Y las guirnaldas, figuran ser la cadena simbólica de la vida, de continuidad, uniendo a los mundos entre sí.
Las campanas, símbolo de anunciación que nos recuerdan que llega un período nuevo, un año que asoma, que nace, y con él un mensaje de alegría.
Para culminar el adorno del árbol navideño es muy típico coronarlo con una estrella, esa estrella nos evoca y nos recuerda nuestro origen estelar, la divinidad, la estrella guía, la estrella Polar. Y así se da el punto final de este típico adorno navideño, el árbol, que engloba todo este amplio simbolismo, naciendo del suelo y llegando hasta el cielo (unir cielo y tierra).
Últimamente se ha puesto de moda las coronas con piñas o con velas o palitos de dulce que solemos colocar en las puertas o como centros de mesa, estos adornos representan todo el ciclo del año de principio a fin, unidos con el símbolo del círculo de la unidad,(ourobouros) y aquí podemos utilizar toda la imaginación que deseemos o aquello que queremos obtener dentro del próximo año, como ilusión, esperanza, trabajo, salud y todo lo demás, pues este tiempo es tiempo de alegría y de reflexión.
En realidad decorar, el árbol de Navidad y también montar el belén, son dos rituales que estimulan y potencian las emociones de grandes y pequeños, así que ya sabes, cuando este año conmemores la Navidad, recuerda que hagas lo que hagas estás rememorando uno de los rituales más ancestrales de la historia de la humanidad.
¡FELIZ NAVIDAD!
Artículo de Luhema.























































